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40 Días De Reflexión y Otras Prácticas

Tiempo de Lectura: 2 minutos

Este año decidimos como comunidad adentrarnos en 40 días de reflexión personal con el fin de examinar nuestros caminos antes de Semana Santa. Para ello usamos el libro de Félix Ortiz “Preparándonos Para La Pascua – 40 Días De Reflexión Bíblica Personal” que se publicó el año pasado. Ya en fechas tempranas como el siglo II los seguidores de Jesús vieron la importancia de prepararse espiritualmente para la celebración de la muerte y resurrección del Señor. De ahí surgió lo que hoy se denomina “La Cuaresma” y que algunas tradiciones cristianas mantienen hasta el día de hoy.

Al hablar juntos de la experiencia, hemos coincidido en la importancia que tiene tomar distancia y examinar seriamente nuestros caminos. No hacerlo, puede alejarnos de nuestros propósitos en Cristo.

Tras la Cuaresma y la Semana Santa, hemos retomado nuestro ritmo de lectura bíblica. Por lo general, cada mes nos sumergimos en un libro de la Biblia y de diferentes maneras, compartimos aquello que el Señor nos está mostrando a través de las Escrituras.

Además de esto, muchos en la Comunidad participan semanalmente en Grupos de Crecimiento de no más de cuatro personas del mismo sexo, donde evaluamos nuestra fe en el contexto cotidiano a través de preguntas comprometidas que nos abren al camino de la vulnerabilidad.

Al menos dos veces al mes, nos vemos todos juntos en lo que denominamos ImPulsos, en estos espacios solemos comer juntos en un ambiente donde alabamos a Dios, oramos y expresamos lo que creemos que el Espíritu Santo nos está diciendo.

Cada uno es responsable de añadir a estos posibles espacios comunitarios, todas aquellas prácticas que sean las más adecuadas atendiendo a nuestro carácter, entorno y necesidad. Algunos practican el recogimiento y la soledad corriendo por el campo, otros lo hacen a través de la meditación que realizan en su propia habitación. Algunos dedican largos tiempos a la lectura o estudio bíblico, otros retienen una palabra a lo largo del día mientras atienden constantemente a sus hijos pequeños…

Estamos descubriendo el valor de las disciplinas espirituales personales y también comunitarias, así como la importancia de que estén exentas de legalismo e imposición. Cuando en realidad nuestras disciplinas son una expresión creativa y genuina de una fe activa, cumplen un papel importante en nuestra formación espiritual y nos ayudan a entender que en la vida espiritual, la gracia nunca significó estar de brazos cruzados.

Realmente nos damos cuenta que todo el mundo practica una regla de vida, entendiendo por regla de vida, una serie de prácticas que nos acompañan de manera rítmica a lo largo de semanas, meses y año. La cuestión no es si incorporar o no una regla de vida, sino más bien, examinar si la regla de vida que practicamos es la más apropiada en nuestra formación espiritual como discípulos de Cristo.

¿Qué prácticas están dando forma a mi manera de pensar, sentir y actuar?

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